Pero en 1963, el Vaticano autorizó explícitamente la cremación siempre que no implicara una negación de la fe en la resurrección.
En casos extraordinarios un obispo puede permitir que se conserven las cenizas en la casa, dice el documento.
El Vaticano expresó que las cenizas y fragmentos óseos no se pueden conservar en casa porque con ello se priva a la comunidad católica de recordar al difunto.
Pero expresa las normas para conservar las cenizas del número creciente de católicos que prefieren la cremación por razones económicas, ecológicas o de otro tipo.
«Ir a todos los países que tienen la mano de alguien provocaría una guerra entre los fieles», dijo monseñor Ángel Rodríguez Luño, un asesor teológico del Vaticano.
Fuente original: Prohíbe Vaticano esparcir cenizas o guardarlas en casa – La Jornada
