Un pequeño pueblo de Oregón, en el noroeste de EE UU, se vio este jueves envuelto en horror y muerte tras sufrir uno de los peores ataques con armas de fuego de los últimos años.
El testigo Parker llevaba un arma en la cintura mientras hablaba con EL PAÍS a las puertas de la masacre.
La policía del condado de Douglas se enfrentó a tiros a un individuo al llegar al lugar de los hechos.
A las siete de la tarde locales aún no se sabía si el tirador se contaba entre esos diez fallecidos.
Cuando salió escoltado por la policía del campus, avisó con tranquilidad de que llevaba una pistola.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/02/actualidad/1443752825_664600.html
