“Por eso el interés común pasa por evitar el adelanto electoral y trabajar los próximos tres años para lograr desarrollo, inversiones, reducir el paro y reformar la Administración.
Un bofetón para Tsipras y un aliento excepcional para la oposición, que ha redoblado su exigencia, ya casi diaria, de elecciones anticipadas.
Máxime cuando el Gobierno tiene varios frentes abiertos, y la segunda revisión del tercer rescate (86.000 millones, tres años) no es precisamente el mayor de ellos.
“Pero por cuestiones de supervivencia no sólo en el Gobierno, sino como partido, son más los puntos en común que las fricciones.
“La austeridad ha generado desafección entre los griegos y también en muchos votantes de Syriza, que se muestran decepcionados y algunos incluso muy enfadados.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/12/actualidad/1476294480_649538.html
