Algunos problemas de salud, como la esquizofrenia o el autismo dificultan esas interacciones y se ha observado una relación entre esos trastornos y problemas en el sistema inmune.
Aquella reparación del sistema inmune hizo que los ratones recuperasen su sociabilidad.
Después, para ver si estas disfunciones sociales eran reversibles, introdujeron en esos ratones de laboratorio linfocitos procedentes de ratones salvajes y observaron su comportamiento social cuatro semanas después.
Los autores del artículo publicado hoy vieron que los animales tenían las regiones frontales del cerebro “hiperconectadas”, algo que tiene similitudes con los enfermos de autismo, y que esa hiperconexión se reparó cuando se recuperó la normalidad del sistema inmune.
En EE UU, investigadores de la Universidad de Virginia están utilizando ratones para probar sus hipótesis sobre los mecanismos que producen estos efectos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/13/ciencia/1468412194_558056.html
