Carlos tiene nueve años y está sentado en un aula de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Todos los días, de cinco a nueve de la tarde, acude al diplomado de bioquímica y energía molecular en la Facultad de Química.
Tampoco es culpa de los maestros de primaria, no esperes que ellos entiendan temas de química que él ya sabe”.
Así lo cuenta el propio niño con risa tímida: “Ninguna materia me costaba trabajo, pero ninguna me gustaba.
“No sé qué quiero ser de grande, sólo sé que algo relacionado con la ciencia”, cuenta Carlos a quien también le gusta jugar con sus primos, andar en bicicleta y los videojuegos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/08/20/actualidad/1440042416_753680.html
