Paesa insiste en que no se quedó ni un euro del dinero de Roldán.
Francisco Paesa insiste en que nunca estuvo implicado en el terrorismo de los GAL – «había que estar loco»-, al que reduce básicamente a los «incontrolables» expolicías José Amedo y Michel Domínguez.
Se supone que Francisco Paesa, el espía que fue hombre para todo en las penumbras del Estado, es una persona que prefiere pasar desapercibido, incluso por muerto.
Bueno, pues estoy muerto, ¿y qué?”.
Ya con 80 años, su vida sale a la luz con El hombre de las mil caras y él mismo posa para la portada de la revista Vanity Fair.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/09/16/actualidad/1474008533_012224.html
