A los padres de yihadistas belgas les asalta un temor añadido y paralizante: “El terrorista podría haber sido mi hijo”.
“Podría haber sido uno de nuestros hijos, les manipulan y les lavan el cerebro de tal manera, que serían capaces de matar a inocentes”.
Este es el barrio estigmatizado por excelencia, donde han crecido y encontrado cobijo varios de los terroristas de París y Bruselas.
Para cualquier padre que ve las imágenes que llegan de Bruselas, pensar que su hijo podría estar entre las víctimas de los atentados es casi un reflejo automático.
“Ahora lo importante es conseguir que estos atentados no den alas a más gente para irse [a Siria].
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/24/actualidad/1458841907_574671.html
