Son mujeres y hombres periodistas. Son reporteros, foto-reporteros, jefes de información, editores o conductores de espacios informativos. Son periodistas a los que la autoridad ha permitido que el único rastro visible sea el de la impunidad.
En lo que va de 2017, 11 periodistas han sido asesinados. Dos de ellos antes fueron desaparecidos, uno de ellos fue torturado.
Es la misma cifra que la del año pasado. Estos dos años representan los más letales para la prensa en México.
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