México se nos presenta hoy como una sociedad en extremo desigual y con demasiada pobreza, lo cual no tiene justificación alguna.
Lo que no debemos ni podemos suponer es que si nos aguantamos, los referidos resultados llegarán a nosotros como caídos del cielo.
Murió el poeta, pero nos quedan sus versos y su Bazar de Asombros.
Se murió el amigo, pero nos quedan los recuerdos entrañables: los largos paseos por Londres, la solidaridad con Punto Crítico y Carlos Guevara, la solidaridad con Chile devastado por los Espadones .
El 2006, la esperanza y la indignación madura… Adiós, gran Hugo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/27/opinion/019a1pol
