Los cerca de 12 millones de documentos confidenciales de la industria offshore que forman parte de la investigación internacional Pandora Papers ofrecen una mirada inédita sobre la historia financiera de Televisa que tres generaciones de Azcárraga han escondido en el mundo de los paraísos fiscales.
Los cerca de 12 millones de documentos confidenciales de la industria offshore –que Proceso y otros 149 medios analizaron durante más de un año dentro de la investigación internacional Pandora Papers– ofrecen una mirada inédita sobre la historia financiera de Televisa –cifrada en miles de millones de dólares– que tres generaciones de Azcárraga, favorecidos durante muchos sexenios, han escondido en el mundo de los paraísos fiscales.
Mathieu Tourliere
CIUDAD DE MÉXICO (apro).-. Los herederos de Emilio Azcárraga Vidaurreta, El León, y de su hijo Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, han usado complejos entramados de sociedades offshore para canalizar los cientos de millones de dólares que recibieron a la muerte de los dueños de la empresa más poderosa del país durante más de medio siglo: Televisa.
Mediante esquemas que movilizaron compañías de papel en una decena de jurisdicciones offshore, las hijas de Azcárraga Vidaurreta dejaron fortunas a sus hijos; una de ellas fue Carmela Azcárraga Milmo, cuya herencia cobró vigencia en agosto pasado, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) instruyó al gobierno mexicano para que entregue mil millones de pesos a sus herederos.
Paula Cusi y Adriana Abascal, dos viudas del Tigre, también crearon estructuras offshore para diversos propósitos. La primera instaló fideicomisos en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) que llegaron a controlar bienes por más de 580 millones de dólares –obras de arte y piezas arqueológicas prehispánicas, incluyendo dos grabados mayas que vendió en 2.4 millones de dólares– o lingotes de oro con un valor de 23.5 millones de dólares.
Los cerca de 12 millones de documentos confidenciales de la industria offshore que Proceso y otros 149 medios analizaron durante más de un año en la investigación internacional Pandora Papers ofrecen una mirada inédita de la historia financiera de los millones de dólares que tres generaciones de Azcárraga han escondido en el mundo offshore.
Como muchas familias de la elite, las diversas ramas de los Azcárraga se han peleado por las herencias, y los pleitos más duros no se dieron en torno al dinero sino para saber quién terminaría controlando la empresa multimillonaria y quién tendría más acciones de la televisora “dueña del tiempo libre de los mexicanos”, según decía Carlos Monsiváis.
Durante décadas Televisa aplicó su fórmula de éxito: alinearse con el presidente en turno para mantener su monopolio y sus concesiones, a pesar de las presiones sociales y del gobierno para abrir la televisión a la competencia; ello dejó un lugar aparte para Televisa en el esquema político mexicano. El periodista Manuel Buendía aseveró en su momento que, si la prensa era el Cuarto Poder, Televisa sería por sí sola el Quinto Poder.
La televisora supo adaptarse cuando el partido que siempre apoyaba, el PRI, cedió la Presidencia de la República al PAN de Vicente Fox; respaldó a Felipe Calderón en sus erráticas políticas de seguridad, moldeó al entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto para suceder al michoacano, y en un giro casi contra la naturaleza, tendió la alfombra para el ascenso al poder de Andrés Manuel López Obrador.
Estos apoyos no han sido gratuitos: en el sexenio de Peña Nieto la televisora recibió contratos de publicidad oficial por 6 mil 929 millones de pesos –y contratos totales por más de 20 mil 500 millones de pesos– y logró que el gobierno no la considerara actora “preponderante” en la televisión restringida; durante la administración de Calderón obtuvo otros 5 mil 649 millones de pesos de publicidad oficial.
No sólo eso: en los sexenios de Peña Nieto y Calderón, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) le perdonó más de 20 mil millones de pesos de impuestos, según reveló el presidente López Obrador en su conferencia matutina del pasado 21 de septiembre.
Los documentos confidenciales de los Pandora Papers exhiben el camino secreto que siguieron los cientos de millones de dólares de Televisa hasta llegar a sus herederos. Ese camino retrata la historia de tres generaciones de Emilio Azcárraga –Vidaurreta, Milmo y Jean–, cuyas decisiones han tenido más incidencia en la historia nacional que las de cualquier otro empresario, pues a principios de este siglo, 80 millones de ciudadanos consumían diariamente los contenidos de Televisa, mientras los niños mexicanos pasaban más horas frente al televisor que en la escuela.
La dinastía empezó con Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien apostó al dominio de la televisión sobre la radio en una época en que casi ningún hogar mexicano podía pagar un aparato televisor y bajo cuya gestión Televisa inventó la telenovela, en 1958.
Su hijo, Emilio Azcárraga Milmo, llevó la televisora al auge de su poder y dejó su huella en elementos fuertes del imaginario nacional, con la construcción del Estadio Azteca o de la Basílica de Guadalupe.
Azcárraga Milmo era considerado en 1993 el hombre más rico de América Latina, con una fortuna estimada a más de 5 mil millones de dólares; manejaba Televisa como “clásico señor feudal, el patrón; déspota y generoso al mismo tiempo”, notó el historiador Andrew Paxman en su biografía monumental dedicada al Tigre.
Azcárraga Milmo solía afirmar que “somos del PRI, nuestro jefe es el presidente de la República, y somos parte del sistema”, y fue uno de los mayores patrocinadores privados de la campaña de Carlos Salinas de Gortari durante el “pase de charola” que Antonio Ortiz Mena hizo durante una célebre cena en su casa.
Sin embargo, el autoproclamado “soldado” del PRI también salió del rango en ocasiones, como cuando mandó al entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, a “chingar a su madre”, o cuando escupió al entonces presidente Miguel de la Madrid, en una cena: “No se te olvide que ustedes van y vienen; nosotros siempre estamos aquí”.
“¿La justicia, dónde queda?”
Antes de su muerte, el 23 de septiembre de 1972, Azcárraga Vidaurreta, El León, había decidido que, llegado el momento fatídico, se dividirían en tres partes iguales sus acciones de Telesistema Mexicano (TSM) –la empresa que posteriormente se llamaría Televisa– para sus hijos Laura, Carmela y Emilio Azcárraga Milmo.

De esta herencia, el equivalente a 306 millones de dólares terminó en manos de su hija Carmela. Ella se casó con Alejandro Burillo Pérez, a quien Televisa entregó el negocio de televisión por cable llamado Cablevisión.
Burillo fue también uno de los personajes más importantes en el futbol mexicano, pues en noventa llegó a controlar los tres equipos de Televisa –Atlante, Necaxa y América– y posteriormente fue dueño de Veracruz y los Jaguares de Chiapas.
Carmela Azcárraga y Burillo procrearon seis hijos –Javier, Jorge Eduardo, Emilio, Alejandro, María Carmela y Patricia– quienes son, por tanto, primos de Emilio Azcárraga Jean.
En 1995 Carmela Azcárraga creó una sociedad en las BVI llamada The Tulum Management Corp, con la ayuda del despacho patrimonial suizo Concilium y el banco suizo Lombard Odier & Cie. En lugar de poner su nombre en los documentos y que apareciera en los registros oficiales, la mujer contrató despachos de las BVI y las Bahamas para fungir como “directores de papel” de la compañía.
Esa sociedad llegó a controlar una sociedad llamada The Tulum Foundation que tenía una empresa de España la cual a su vez controlaba bienes inmobiliarios por un millón 816 mil euros, y estaba vinculada a las compañías fachadas Bros Overseas Limited, Bros North America Limited y Lawdale Limited.
En abril de 2006 Carmela Azcárraga creó una nueva estructura offshore extremadamente compleja, para entregar decenas de millones de dólares a sus hijos. Con tal de tener una mayor claridad sobre la función de las 26 entidades de la estructura –un trust en Canadá, dos compañías de Bahamas, 13 en las BVI, una en Singapur, dos en Delaware, dos en Liberia, tres en Florida y una en Nueva York–, el despacho Kaye Scholer elaboró un esquema con flechas y rectángulos coloridos.
“La señora Azcárraga de Burillo heredó, a la muerte de su padre, 306 millones de dólares, los montos de la venta de sus acciones en la empresa mediática Televisa”, señalaban las actas corporativas de Maple Ridge Participation Corp. y otras sociedades de las BVI que formaron parte del esquema, y que fueron incorporadas por la firma Trident Trust.
Mediante esta enorme estructura Azcárraga Milmo guardó en compañías fachada de las BVI y Delaware 31 pólizas de seguros de vida para sus hijos; detrás de una sociedad de las BVI tenía una camioneta Porsche Cayenne, un Audi A5, un GMC 1500 y un Acura MDX; en sociedades de las Bahamas y Florida controlaba cuatro condominios en Grand Bay Drive, Miami, y dos condominios en la exclusiva ciudad de Vail, Colorado –destino preciado por una parte de la elite mexicana para vacacionar en invierno–.
Otra sociedad controlaba un departamento en el Trump Park Condominium, el antiguo hotel Barbizon Plaza a la orilla de Central Park, en la zona más exclusiva y cara de Manhattan. La torre fue comprada en 1988 por el magnate de la construcción Donald Trump, quien años después se convertiría en presidente de Estados Unidos.
A finales de 2009 algunos de los bienes controlados en esta estructura valían 48 millones de dólares y eran controlados desde una sociedad de Singapur llamada Melkin Holdings Pte Ltd.
El tema de la herencia de Carmela Azcárraga Milmo retomó vigencia el pasado 19 de agosto, cuando la SCJN ordenó al SAT que devolviera 339 millones de pesos a los hijos de Azcárraga Milmo, tras considerar que la mujer, fallecida en febrero de 2020, a los 91 años, pagó de más cuando recibió la herencia de su propia madre, en 2007.
Con todo y actualizaciones, el monto de la devolución que el SAT debe entregar a los Azcárraga Burillo se disparó hasta rondar los mil millones de pesos.
Furioso, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó su indignación en la conferencia matutina del día siguiente. Regañó abiertamente a los ministros que votaron por la devolución, quiénes “duermen tranquilos” mientras el gobierno tendrá que sacar recursos públicos para la familia; “son unos insensibles, porque pueden alegar que la ley es la ley, ¿Y qué? ¿La justicia dónde queda?”, soltó.
Y el dinero de Azcárraga Vidaurreta todavía brincó una generación más, de ese lado de la familia: los Braun Burillo, hijos de Carmela Burillo Azcárraga –nietos de Carmela Azcárraga Milmo y bisnietos del León– también usaron estructuras offshore para controlar bienes inmobiliarios en Vail.
El 5 de mayo de 2015 crearon la compañía de papel Five Gateway Corporation, un holding dueño de la unidad R4 en un condominio exclusivo de Vail, en el número 12 de Vail Road; el 16 de junio de 2017 crearon Five Lion Corporation para ser propietario de la unidad E203 en el condominio 701 West Lionshead Circle, por un millón 974 mil dólares
Diez Barroso
Laura Azcárraga Milmo, la hija mayor de Azcárraga Vidaurreta, se casó con Fernando Diez Barroso, quien fungía como administrador en jefe y exitoso director de finanzas de TSM durante la gestión del León. Como tal, fungía como brazo derecho y hombre de todas las confianzas Azcárraga Vidaurreta, quien lo apreciaba tanto que lo consideraba su sucesor al frente de la empresa.
Probablemente esto hubiera ocurrido. Sin embargo, Diez Barroso falleció en un accidente aéreo en 1965, lo que pavimentó el camino de la sucesión de Emilio Azcárraga Milmo, el junior que en ese entonces Emilio Azcárraga Vidaurreta despreciaba a menudo y en público.
De acuerdo con Paxman, Fernando Diez Barroso Azcárraga era el sobrino preferido de Azcárraga Milmo. Ambos tuvieron una relación similar a la que unía sus respectivos padres y a la vez tocayos: Fernando Diez Barroso se convirtió en el brazo derecho de Emilio Azcárraga.
Después de la muerte de su esposo, Laura Azcárraga Milmo recuperó sus acciones en TSM. A la muerte de su padre, en 1972, heredó más acciones. En diciembre de 1995 su hermano le compró un paquete de 12 millones de acciones representativas del capital de Televisa por 110 millones de dólares; ella falleció el 30 de diciembre de 2014.
No sólo eso: a la muerte del Tigre, Laura Azcárraga y su hijo Fernando Diez Barroso recibieron otros 90 millones de dólares de Emilio Azcárraga Jean para permitirle tomar el control de Televisa, en medio de una férrea lucha por el control de la televisora.
En los Pandora Papers, los Diez Barroso aparecen vinculados a varias sociedades offshore, producto de estas herencias. La hija mayor de Laura Azcárraga, Laura Diez Barroso de Laviada, quien es ahora presidenta del Consejo de Administración del banco Santander, creó en 2012 la sociedad Frederick Heights Incorporated en las BVI, mediante la cual guardó 160 millones de dólares en la póliza de un seguro de vida en Lombard Luxemburgo. Puso dos sociedades de las Bahamas como “directores de papel” de la sociedad.
Los documentos del despacho panameño Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal) indican que el dinero era producto de una “herencia de su madre”, a su vez heredera de su padre, Azcárraga Vidaurreta.
La artista Alejandra Diez Barroso, hija de Laura, también apareció vinculada a estructuras offshore llamadas Astrolabe Investments Inc. y Boussole Investments Inc., cofundadas con Manuel Rodrigo Herrera en 2015 y administradas por el despacho Arnstein & Lehr LLP, de Miami.
Gina Diez de Barroso aparece como directora de Bellissimo Holdings Limited, una sociedad creada en las BVI en 2003 para controlar un yate; y su hermano Emilio Diez Barroso estuvo vinculado con la sociedad Goran Investment Pte Ltd., de Singapur—dueña de una cuenta en el banco Morgan Stanley, de Ginebra–, y de Stemi Partners, sociedad de Escocia.
Amores felinos
En su biografía de Emilio Azcárraga Milmo, el historiador Andrew Paxman sostuvo que El Tigre nunca se recuperó de la muerte de su primera esposa, María Regina Shondube Alamda –o Gina–, quien falleció en el otoño de 1951 por un tumor cerebral, días después de dar luz a una bebé muerta. Con sólo 22 años “Emilio no tenía la experiencia ni los recursos para lidiar con su pena. Lo consumió”, observó el historiador.

El astro del futbol Pelé y Emilio Azcárraga Milmo, presidente de Televisa durante el anuncio de la realización de un documental sobre la vida del jugador brasileño. Foto: Archivo Proceso.
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