Dejando de lado la legitimidad de cada una de estas razones, conviene cuestionar cómo es tratado el tema del narco en la literatura.
Un Asesino Solitario, de Elmer Mendoza es un buen ejemplo de cómo la literatura del narco emplea los recursos del hard boiled y la novela negra.
Herrera nos trae el mundo del narco a través de un cantautor de narcocorridos.
La ficción literaria tiene su punto de partida en la evocación sensorial de los lectores y en mimetizar la complejidad individual y social.
La ficción de género, en contraste, más que obsesionarse con la mímesis, busca generar en el lector interés inmediato vía el suspenso.
Fuente: http://aristeguinoticias.com/1602/kiosko/estigmas-de-la-literatura-mexicana-narconovela-articulo-de-diego-gerard/
