Había una alegría de vivir que ha desaparecido: la gente va al mercado, pero sonríe menos, se palpa una tensión casi permanente.
Alcaldesa de Molenbeek, Françoise Schepman.
“La máxima responsabilidad es de los políticos, pero todos los ciudadanos tienen que entender ahora que también es su problema.
“Antes defendía a la comunidad francesa y decía que la enseñanza francófona tenía que ser igual, desde Bastogne hasta Molenbeek”, recuerda Françoise Schepmans.
Hay que garantizar la paz ciudadana, responder a los medios de comunicación, estar en varios frentes a la vez.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/01/actualidad/1459536244_136674.html
