ELISA RUIZ HERNÁNDEZ
TLAHUITOLTEPEC, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Estar embarazada o tener un hijo pequeño no es impedimento para formar parte de la banda de música «Mujeres del viento florido», una agrupación que está cambiando la forma de ver y de pensar a la mujer en Santa María Tlahuitoltepec, Mixe, donde tradicionalmente cuando ellas se casaban en automático dejaban la música.
Leticia Gallardo Martínez, madre soltera con dos hijos adolescentes, ha sido la punta de lanza en su comunidad al decidirse a conformar en 2009 una banda regional exclusivamente con mujeres, solteras y casadas, cuando predominaba el machismo en estas agrupaciones musicales.
No es la única banda femenil, aclara, pero en el estado son pocas. «Nos organizamos porque generalmente las bandas son de varones. Las mujeres aprendían desde niñas, tocaban un tiempo, y después se retiraban para irse a estudiar o para casarse. La gente decía, como ya te casaste y tienes hijos, ya no puedes tocar, debes dedicarte a tu casa», comenta.
Ahora ya no es del todo así. Con la integración de la banda femenil hay mujeres que van con sus hijos, y cuando tienen bebé van a tocar acompañadas del esposo, que es quien lo cuida.
«Estaba con nosotros una compañera, Irma, que iba a tocar estando embarazada, y después, cuando nació su hijo se lo llevaba, a un lado el hijo y ella tocando las percusiones», recuerda.
Formada desde los ocho años en el Centro de Capacitación Musical Mixe (CECAM), Leticia Gallardo es clarinetista y fue integrante de la Banda Filarmónica de este centro, y también maestra. Lleva más de veinte años dedicada a la música.
Sin embargo, debido a que tenía que hacerse cargo de sus dos hijos, y a las escasas oportunidades para tener un trabajo seguro dentro de la música, se enroló en el magisterio como maestra bilingüe; hizo su carrera en la Universidad Pedagógica Nacional, y ahora fomenta en varias escuelas la formación de coros en lengua Ayuujk. «Los niños cantan y nosotras tocamos».
Explica que la carrera musical no es vista en las comunidades de la sierra con un oficio, menos como una profesión en el caso de las mujeres. Ella, por ejemplo, no cobra honorarios por dirigir a la banda «Mujeres del Viento Florido».
«Sí nos invitan a tocar en las fiestas patronales en distintas regiones, y hemos ido a dar conciertos a varias parte de la república, como el D.F., Puebla, Tlaxcala y Mérida. Grabamos un disco con apoyo de Oxfam, pero la mayoría de las compañeras son de escasos recursos y necesitan que la música les brinde un ingreso para sus familias; no solo que les permitan tocar sino que les paguen. Eso necesitamos», explica.
La maestra Lety confía en que el trabajo de las «Mujeres del Viento Florido» está motivando a muchas mujeres y sobre todo a las niñas que las ven tocando. «Está con nosotras una chica que toca la tuba, la gente la ve tocando y se sorprende, una mujer con ese instrumento tan grande, entonces las niñas dicen: sí se puede, y ese es nuestro orgullo», concluye.
