Diana Manzo
Juchitán, Oax.- Lo que Erasto Luis de la Cruz, Salvador Guerra López y Miguel Ángel de la Rosa Ruiz, profesionistas zapotecas y trabajadores de base de Petróleos Mexicanos (Pemex) viven por haber fundado un nuevo sindicado ha sido represión política.
Llevan 14 años, del 2010 a la fecha, sin trabajo y sin salario y mucho menos servicio médico.
El querer formar el sindicato UNTyPP y ser de origen zapoteco les costó el despido injustificadamente hace 14 años.

Esto durante el sexenio de Felipe Calderón y desde entonces viven un calvario en juzgados para su reinstalación.
Los tres trabajadores son oriundos de pueblos originarios, hablan el diidxazá -zapoteco-, y son hijos de padres campesinos y de origen humilde que han tenido que vender sus propiedades y endeudarse para sobrevivir estos 14 años por su despido.
Ante esta situación que los mantiene sin ingresos económicos desde el 2010, deudas y en un estado de preocupación constante, este lunes 19 de agosto se manifestarán en la Ciudad de México, para exigir una respuesta al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
“Vamos a manifestarnos con pancartas y lonas, gritaremos esta injusticia que nos tiene a la deriva, mañana estamos listos para exigir que se cumplan nuestras demandas y violaciones a nuestro derecho laboral, somos empleados de planta de Pemex y nos despidieron”, denunciaron.
Preocupados y tristes, narraron que todavía les resulta incrédulo y antidemócratico que a pesar de que cuentan con la validación de la toma de nota otorgada por un juez federal, que reconoce la creación de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas de Pemex (UNTyPP), para el gobierno mexicano son una amenaza, dejándolos en la calle sin un beneficio como trabajadores sindicalistas.
“El gobierno ha violentado el convenio 135 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), que indica que los representantes de trabajadores en la empresa deberán gozar de protección eficaz contra todo acto que pueda perjudicarlos, incluido el despido por razón de su condición”, señala Erasto Luis de la Cruz, Secretario de organización de actas y acuerdos del Comité Ejecutivo Nacional de la UNTyPP.
Erasto tenía 23 años de servicio cuando fue despedido de Pemex, con el argumento de que era trabajador de confianza y sería desleal que impulsara la creación de un sindicato.
Dijo que luego de 3 laudos emitidos por la Junta Federal de Conciliación y arbitraje número 38 de Coatzacoalcos, Veracruz, bajo el expediente 661/2013, se ordenó la reinstalación de él y sus dos compañeros, con salarios caídos y diversas prestaciones.

Pero Pemex no acató dicha resolución y recurrió a artimañas jurídicas para evadir la justicia.
“Gracias a un amparo promovido por nuestro abogado, Pemex nos reinstaló pero de manera provisional como trabajadores transitorios, el año pasado, el día 15 de Agosto del 2023.
“Y a partir de esa fecha nos han mantenido trabajando por contratos con duración de 56 días, y al término de éstos, nos renueva contrato por 56 días más como trabajadores transitorios”, dijo.
Sin embargo, hace apenas 4 días, el 14 de agosto pasado recibieron una notificación por parte del Departamento de Personal de la refinería de Salina Cruz.
Les aseguraron que por instrucciones de la Coordinación de Relaciones Laborales de Pemex México, terminaron la contratación temporal, violentando nuevamente sus derechos, sin tomar en cuenta que al despedirlos estaban contratados como trabajadores activos de planta.
“Nos discriminaron, despidieron a muchos compañeros, a otros los han reintegrado y finalmente quedamos nosotros tres, somos ya personas adultas, que merecemos una jubilación digna”, explica, Salvador Guerra López, suplente del secretario de Organización de Actas y Acuerdos del Comité Ejecutivo Nacional de la UNTyPP.
Además, agregó que ha pedido la colaboración de periodistas, quienes han expuesto su caso en “La Mañanera”, pero no ha tenido efecto.
“El Presidente lo ha entendido como si nosotros fuéramos trabajadores transitorios en espera de ser de planta, cuando no es así, porque tenemos ficha y somos trabajadores de planta”, lamentó.
Recordó que lo que urge es la reinstalación definitiva, debido a que el 30 de septiembre del 2022 ya fue ordenado por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 38, de Coatzacoalcos, Veracruz.
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Por su parte, Miguel de la Rosa Ruiz, de 69 años de de edad y 42 años de servicio, lamenta esta discriminación que han vivido por una represión política del Estado mexicano.
Dijo que de nada sirve que el gobierno mexicano ratifique cada año con su firma el “Criterio de Libertad Sindical de la OIT”, si no hay cumplimiento.
“Le solicitamos señor Presidente que intervenga en favor de la justicia, puesto que ya es tiempo de cambiar viejas prácticas de represión, de autoritarismo y de violación a los derechos de los trabajadores y, sobre todo, la discriminación de las personas que pertenecemos a los pueblos originarios”, recalcó.
Dijo que como trabajadores petroleros de planta es urgente respetar y dar cumplimiento del artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el artículo 368 de la Ley Federal del Trabajo.
“Ya no permita que sigan supeditando los altos principios de la justicia y de la Constitución, donde Pemex aún mantiene la misma política de siempre.
“Esa de represión, donde todos los intereses cuentan menos el interés del pueblo y la dignidad de los trabajadores.
“Al cometer despidos injustificados no sólo afectan al trabajador, también nuestras familias que sufren la falta del sustento que llevamos a nuestros hogares”, expresó.
Finalmente, los tres trabajadores recalcaron que la lucha seguirá y exigen que el gobierno de López Obrador les cumpla su anhelo:
“Una jubilación digna, como se lo merecen”.
