Cuando una familia recibe la noticia de que su hijo tiene altas capacidades se hace la siguiente pregunta «¿y ahora qué?».
Un niño superdotado cuestiona la autoridad por definición.
Nada más ofensivo para un niño superdotado que recibir un “porque yo lo digo, esto será vivido como una agresión incomprensible de la que muy probablemente se defenderá mediante una actitud desafiante.
Queda por cubrir la parte más esencial de la vida de un niño con alta capacidad que es la psicoafectiva.
Un hijo con alta capacidad puede ser muy desestabilizador en el sistema familiar porque tiene necesidades afectivas y emocionales que la mayoría de los padres no entienden.
Fuente original: Superdotados: Mi hijo tiene altas capacidades. ¿Y ahora qué hago? | Mamás y Papás | EL PAÍS
