El senador por Vermont asumió un tono mordaz y con frecuencia sarcástico mientras buscaba mermar la credibilidad de Clinton en tema tras tema.
La ruidosa multitud del jueves por la noche vitoreó fuertemente a sus candidatos y en ocasiones abucheó a sus enemigos.
En respuesta, en un momento dado Clinton dijo sonriendo: «Amo a Brooklyn».
El debate tampoco dejó dudas de que una rivalidad que alguna vez se centró en desacuerdos sobre detalles complejos de ciertas políticas se ha vuelto cada vez más personal.
El enfrentamiento en Brooklyn se dio en un momento crucial en la campaña de primarias del partido, en la que Clinton encabeza el conteo de delegados pero Sanders está generando un enorme entusiasmo por su sorprendente candidatura.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/14/clinton-y-sanders-profundizan-enemistad-en-debate
