Eduardo Contreras
Conocida como la tercer selva más importante de México, después de la Lacandona y Chimalapas, “la Chinantla” alberga la presencia de una emblemática especie, el jaguar, cuyas actividades de monitoreo para implementar estrategias de preservación se ven opacadas por carencias y falta de recursos.
El biólogo por profesión Alejandro Ríos, presidente de la organización no gubernamental “Ceiba-Jaguar A.C.” dedicada a la protección ambiental, señaló que las actividades de vigilancia han dado frutos porque tienen identificada la presencia de siete individuos de esta especie en tres principales municipios que son Valle Nacional, Usila y Jacatepec.
Dio a conocer que se desarrolló un Intercambio de Experiencias entre Monitores del Jaguar en el marco del proyecto “Fortalecimiento a la Participación Comunitaria para la Conservación del Jaguar en la Chinantla”, que tuvo como objetivo principal reunir a los actores del monitoreo donde participaron personas de 10 comunidades.
“En la reunión se vieron las principales fortalezas de los trabajos de monitores, pero también las deficiencias del trabajo, donde se han detectado algunas carencias que se espera puedan solventarse a través de dependencias estatales o federales”, reconoció.
Algunas necesidades son la adquisición de sueros anti interinos para los monitores que realizan jornadas de hasta 12 horas de camino en la selva, además de generar incentivos para beneficiarse y la adquisición de equipos de radiocomunicación, que facilitaría el desarrollo de dichas actividades.
Y aunque el trabajo se realiza en áreas destinadas voluntariamente para la conservación, donde la sustracción o alteración de la vida silvestre están totalmente prohibidas, también reconoció que se ha detectado la posible existencia de cazadores furtivos
Explicó que los monitores han hecho reportes, de que durante los recorridos se encuentran casquillos o cartuchos de armas, además hay comentarios de la presencia de cazadores.
En la Chinantla, ubicada en la región de la Cuenca del Papaloapan, hay cien personas encargadas del trabajo de monitoreo, realizan recorridos de vigilancia periódicamente y la instalación de cámaras trampas para la obtención de evidencias de la presencia de los felinos para conocer su tendencia de cambio, ya sea a la alta o baja.
Estas actividades se realizan en las comunidades de Santa Cruz Tepetotutla, San Antonio del Barrio, San Antonio Analco, San Pedro Tlatepusco pertenecientes a Usila; Cerro Concha y Vega del Sol pertenecientes a Jacatepec así como Nopalera, Paso Nuevo, Monte Negro y San Cristóbal la Vega de Valle Nacional.
