En la Europa medieval y renacentista, las relaciones extra-maritales eran lo habitual en las clases acomodadas, de ahí la tolerancia y hasta estímulo que la cultura occidental ha dado a la infidelidad masculina.
El triángulo amoroso aparece a partir de la monogamia.
Formas matrimoniales distintas no dan lugar a esta posibilidad.
También destaca la influencia de la sociedad para la presentación de este fenómeno, así como la devastación emocional que puede producirse en el cónyuge afectado al saberlo y tratar de comprenderlo.
Revisa las estadísticas desde los informes de Kinsey, en los años cuarenta, en donde cincuenta por ciento de los hombres mencionan haber tenido relaciones extramaritales, hasta investigaciones recientes que muestran cifras más altas y tendencias crecientes tanto en hombres como en mujeres.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/25/la-crisis-del-individuo-y-la-pareja-en-la-posmodernidad-la-jornada-semanal
