Ante escalada de la CNTE, gobierno federal tiende la mano y acusa a “provocadores” de infiltrar la marcha
La Secretaría de Gobernación y la SEP llamaron al magisterio disidente a regresar a la mesa de negociación, mientras señalaron la presencia de personas ajenas al movimiento durante los incidentes.
El gobierno federal respondió a la jornada de huelga y movilización radical de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación con un doble mensaje: reconoció la legitimidad del movimiento magisterial, pero acusó la presencia de “provocadores que no son maestros”.
Al mismo tiempo, pidió a la Coordinadora regresar a la mesa de negociación en la Secretaría de Gobernación.
La Segob y la Secretaría de Educación Pública emitieron un pronunciamiento conjunto en el que garantizaron el derecho a la libre manifestación y, al mismo tiempo, exhortaron a los representantes de la CNTE a reanudar las mesas de trabajo para avanzar mediante “el entendimiento y el diálogo institucional”.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, precisó que actúa por instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo e invitó a la Coordinadora a “sentarse de inmediato” para revisar sus planteamientos.
Delgado recordó que desde el año pasado un decreto presidencial detuvo el incremento de la edad mínima de jubilación para trabajadores bajo el régimen del Décimo Transitorio del ISSSTE de 2007, una de las exigencias históricas del magisterio.
El funcionario anunció que esa edad se reducirá de forma progresiva hasta 55 años para hombres y 53 para mujeres en 2034.
Delgado Carrillo también retomó el anuncio hecho un día antes por la presidenta Sheinbaum sobre su compromiso de desaparecer la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros.
Convocó a la CNTE a construir esa iniciativa de manera conjunta, con plenas garantías laborales y “absoluta transparencia” en los procesos.
“Somos un gobierno democrático y respetuoso de la libertad de expresión y de manifestación”, sostuvo Delgado Carrillo.
El secretario reiteró el rechazo a la presencia de infiltrados cuyo “único propósito es generar actos de violencia”.
La Segob y la SEP mantienen abiertas las mesas de trabajo como única vía para la construcción de acuerdos con el magisterio disidente.
Análisis
El pronunciamiento federal intenta contener dos frentes al mismo tiempo: la presión política de una CNTE movilizada y el desgaste público provocado por los incidentes en el Centro Histórico.
Al reconocer la legitimidad de la protesta, el gobierno evita romper con el magisterio; al hablar de “provocadores”, busca aislar los hechos violentos sin atribuirlos directamente a la base docente.
La estrategia preserva la mesa de diálogo, pero también desplaza el foco hacia la seguridad de las marchas. El desafío será demostrar que la acusación de infiltración no se utiliza para evadir las demandas centrales: ISSSTE, USICAMM, jubilación y salario.
El abogado del diablo
El gobierno tiene incentivos para sostener la narrativa de infiltrados, especialmente si busca evitar una ruptura con la CNTE mientras mantiene bajo control la agenda del Mundial 2026.
Pero esa explicación necesita evidencia. Si no se identifican responsables concretos de los actos violentos, el señalamiento puede ser leído por el magisterio como una forma de deslegitimar la protesta sin atender el fondo del conflicto.
