MILLONES PARA EL CIRCO: LA FRIVOLIDAD DEL CARNAVAL DE TUXTEPEC
Opacidad financiera y contratación de influencers marcan la estrategia de un edil que busca heredar la alcaldía a su esposa.
San Juan Bautista Tuxtepec, Oax.- La celebración se desarrolló entre el 24 y el 27 de abril en el Muro Boulevard y el Parque Juárez, con desfiles de carros alegóricos, comparsas, zona gastronómica y una cartelera de figuras de alcance nacional que incluyó, entre otros, a Gerardo Ortiz, Junior Klan y Alfredo “El Pulpo”.
Pero el punto de mayor controversia no fue la fiesta en sí, sino quiénes la encabezaron y, sobre todo, lo que costaron. El Ayuntamiento pagó con recursos públicos la presencia de celebridades del entretenimiento digital cuyas tarifas se cotizan en cifras millonarias, todo bajo una estricta opacidad oficial.
💰 La Cartelera de la Opacidad
Figuras contratadas sin licitación pública ni transparencia presupuestal:
- Karely Ruiz
Creadora de contenido para adultos (OnlyFans). - Gala Montes
Actriz / Ex La Casa de los Famosos. - Nicola Porcella
Influencer / Ex La Casa de los Famosos. - Celia Lora
Figura de realities y espectáculos.
Ninguno es artista musical en el sentido tradicional. Todos tienen un alto caché comercial impulsado por el morbo mediático o la viralidad en redes sociales.
Campaña familiar disfrazada de turismo
El gobierno municipal justificó la organización del carnaval como un «motor de identidad regional, turismo y economía local». Sin embargo, la administración del edil Fernando Huerta Cerecedo —quien pretende heredar la presidencia municipal a su esposa— utilizó el evento como una gigantesca plataforma de relaciones públicas pagada con impuestos.
La opacidad no es menor. En México, los gobiernos municipales están obligados por la Ley General de Transparencia a publicar información sobre contratos, adquisiciones y gasto en eventos.
Hasta el cierre de esta edición, el Ayuntamiento de Tuxtepec no ha presentado ningún documento que acredite el monto erogado ni el procedimiento de adjudicación utilizado (licitación, invitación restringida o adjudicación directa) para contratar a las figuras del espectáculo.
El debate que dejó el Carnaval 2026 no es sobre si la fiesta fue buena o mala, es sobre prioridades y rendición de cuentas.
Un municipio con profundas carencias en infraestructura y servicios básicos que contrata en silencio a figuras del entretenimiento viral, con presupuesto público y sin informar a sus contribuyentes, no está organizando una fiesta cultural: está tomando una decisión política que debe estar sujeta al escrutinio legal y ciudadano.
