Apuraban el paso de los invitados mediante un megáfono, aunque los de gafetes naranja eran tratados mejor que el resto.
En la primera fila lograron colarse, quizás gracias a la influencia de algún amigo religioso, los activistas Víctor Quintana y Lucha Castro.
A ojo de buen cubero, según algunos asistentes, los políticos y empresarios eran nueve de cada diez asistentes.
Se ve el varo , dijo un chilango que vino a dar hace dos años a estas tierras.
No es común ver filas de gente adinerada, habrá pensado.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/02/18/techo-trabajo-y-tierra-la-mejor-herencia-para-los-hijos-6472.html
